Lúpulo

Tras décadas muy difíciles para el sector del lúpulo argentino, la demanda y la incorporación de tecnología hace prever un escenario más competitivo para el futuro.

El lúpulo argentino viene con un crecimiento sostenido, incluso a pesar de la pandemia de coronavirus. Luego de muchos años donde el sector fue gravemente perjudicado, la tendencia de los últimos tiempos hace pensar en una recuperación que equilibre los niveles alcanzados alguna vez.

Lúpulo

En la década del 80, Argentina contaba con una treintena de cultivadores de lúpulo que cubrían unas 350 hectáreas plantadas. En los 90, la caída de los precios internacionales y la crisis económica de nuestro país arrasó con el sector y, para los primeros años del nuevo milenio, solo había una decena de productores y mucho menos de 200 hectáreas en producción.

Sin embargo, con el auge de la cerveza artesanal argentina, la región patagónica fue clave para el abastecimiento de los nuevos cerveceros. Entre 2010 y 2015, el sector artesanal comenzó a consumir una gran cantidad de lúpulo, más si se tiene en cuenta el gran desarrollo de estilos lupulados.

En los últimos cuatro años, a pesar de sumar cerca del 3% del mercado cervecero total de Argentina, la cervecería artesanal e independiente demandó una fracción considerable de la producción local, cercana a las 100 toneladas de lúpulo anuales en promedio.

Cuadro Hernán Testa
Datos proporcionados por el Ingeniero Agrónomo Hernán Testa

Además, los productores de lúpulo sostienen que también hubo un fabuloso desarrollo en la apreciación y diferenciación del producto final, expresado en variados estilos que antes ni existían, por lo que tuvieron que asesorarse sobre compuestos terpénicos y destacar los descriptores aromáticos de cada lote. El mercado local comienza a demandar más lúpulo y de mejor calidad.

El año pasado, todo el sector cervecero, artesanal e industrial, requirió de unas mil toneladas de lúpulo, pero al observar el valor FOB, la demanda de lúpulo del sector artesanal es cercana al 40% según el promedio de los últimos años. Es que, además de que el precio para los cerveceros más chicos suele ser distinto por el volumen de compra, suele haber variedades de mayor precio.

Hernán Testa, desde Lúpulos Andinos, refuerza la idea de que la sustitución de importaciones de lúpulo “es buena para nuestra economía regional y nacional”, con nuevas variedades y mejorando cada vez más los aspectos de calidad de producto. Además, lograron importar una cosechadora alemana de última generación. Una maquinaria como esta no entraba al país desde hace más de 25 años.

Lúpulo

Esta cosechadora permitirá extraer el lúpulo con mucha mayor eficacia, incrementando en forma significativa la calidad del producto final, esencialmente al mejorar ciertas ineficiencias mecánicas, para la correcta separación de los conos, al minimizar la presencia de hojas y tallos. Así, este porcentaje de “materia extraña” se reduciría a menos del 1%, como para estar dentro de los protocolos de las cervecerías más exigentes del mundo.

Con la llegada de nueva tecnología y la mayor demanda, se espera que en la próxima década las producciones de lúpulo vuelvan a estar en valores similares a los que se observaron hace cuarenta años, con el agregado de nuevas variedades para que los cerveceros no se vean en la obligación de conseguir lúpulos en el exterior para diferenciar sus estilos.

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