Tomador de cerveza

Para quienes tengan alto el colesterol, el consumo de cerveza puede ser un motivo de consulta. ¿Cómo afecta la birra a la salud?

Los que son verdaderos tomadores de cerveza saben que tienen que cuidarse con ciertas cuestiones y una de ellas es el colesterol. Sin embargo, la nutrición es un área compleja donde no siempre una sola cosa termina siendo el factor determinante a la hora de alterar la salud.

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También sucede que cuando se habla de “colesterol”, en realidad nos referimos al LDL, que es el de menor densidad y es el comúnmente llamado “colesterol malo”. A la hora de evaluar, en general, un médico revisa esta variable junto a algunas otras.

Otras cuestiones a tener en cuenta son los triglicéridos y el HDL, o “colesterol bueno” que es de alta densidad y que transporta grasas desde las arterias hacia el hígado. ¿Dónde entra acá el tema de la cerveza? Bueno, la birra aumenta los triglicéridos.

La cerveza, al tener carbohidratos y alcohol, hace que se generen más triglicéridos que pueden afectar el sistema circulatorio si no se consumen como energía rápidamente. Por suerte, tanto la malta de cebada, como la levadura y el lúpulo contienen compuestos denominados fitoesteroles que ayudan a la absorción del colesterol.

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Pero esto no significa que la cerveza ayude a combatir el exceso de colesterol: los esteroles que tiene la cerveza, que pueden ser sitosteroles o ergosteroles, están en cantidades muy bajas y no terminan de tener ningún tipo de relevancia en la colesterolemia.

La cerveza y el corazón

Por otro lado, de acuerdo a un informe publicado en la revista científica Cardiovascular Disease, un consumo moderado de cerveza podría ser beneficioso para el corazón. La birra tiene ciertos polifenoles y “otros componentes no alcohólicos beneficiosos para la salud por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias”.

“Que un alimento contenga determinados nutrientes no lo convierte automáticamente en beneficioso, pues desde la nutrición insistimos en valorar los alimentos en su conjunto y no fijarnos en un nutriente concreto”, aclara el estudio.

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Por eso, más allá del colesterol, el contenido en alcohol de las cervezas “compensa sin duda de forma desfavorable cualquier beneficio de estos nutrientes”. Sin embargo, por la cantidad de vitamina B, las fibras y el enorme porcentaje de agua, una cerveza podría ser, muchas veces, una mejor opción que una gaseosa o un agua saborizada. La clave es siempre beber con moderación.

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